Una empresa es un vehículo. Un vehículo para llevarnos a donde queremos viajar. El equipo que hacemos Blunder creamos Blunder porque queremos.

“Trabajar con un equipo de compañeros 100% motivado y entregado a la causa”

En definitiva para disfrutar del viaje, además de elegir el destino, tienes que elegir con qué compañeros viajar, sino, el viaje al destino más maravilloso del mundo se puede convertir en la peor pesadilla para todos.

¿Qué quiere decir todo esto?

Que en Blunder somos pocos y queremos seguir siéndolo, queremos compañeros espartanos que luchen a nuestro lado y en los que poder confiar al 110%. Leonidas lo explica a la perfección…

Ésta elección es una elección muy dura, porque solo pueden entrar en el equipo personas que nos hagan mejores hoy o que tengan la capacidad de hacernos mejores mañana, mantener el nivel de exigencia que implica crear un proyecto global, no es fácil y tiene un precio muy, muy alto, los mejores son los que sudan la camiseta cada día, como diría el Cholo.

Por supuesto que no todos queremos ser ni nos gustaría tener que entrenar tan duro como Petrovic, uno de los mejores jugadores de baloncesto de la historia, que cada día tiraba 500 tiros antes de ir al colegio o que tras los entrenamientos, no se permitía ir a casa hasta encestar 100 triples..

Nadie dice que nos apetezca hacer eso, nos encantaría poder crear una empresa global sin tener que pagar ese precio, pero es que el talento es moldeado por el entrenamiento y la tenacidad y si quieres jugar con los mejores, no nos queda otra que entrenar y luchar como leones…

(Si, el de la izquierda es Petrovic)

Cuando inicias un viaje tan duro como este, tienes que tener claro en qué quieres convertirte de mayor…

¿Quiéres ser como Microsoft y cotizar en bolsa o quiéres ser Basecamp y ser una pequeña tribu, súper productiva y súper enfocada?

Crear una empresa es crear donde antes no había, es generar inercia donde no la hay, es amor, es pasión, es energía, es compromiso, es calidad, es superar expectativas, es proactividad, es ir siempre un paso por delante… y eso es algo realmente duro, que además es tremendamente despiadado, en 2 años, en 4 o en 10, como todo ser vivo podremos haber desaparecido, es pura supervivencia.

“PETAMOS, O LO PETAMOS”

Ésta es la cruda realidad a la que nos enfrentamos cada día en una pequeña compañía tecnológica que intenta competir en un mercado global desde un remoto valle en el Principado de Asturias, no hay término intermedio.

 

 

 

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